El International PtX Hub Argentina y la plataforma regional H2LAC llevaron a cabo recientemente la segunda edición de la capacitación regional “HIDRÓGENO VERDE Y POWER-TO-X EN EL TRANSPORTE MARÍTIMO”. En exclusiva para HVH, Verónica Chorkulak, Asesora Técnica de la GIZ, repasa los puntos más relevantes de una actividad que reunió a representantes de diez países de América Latina y el Caribe y que ratificó la importancia de los puertos marítimos en la transición hacia los combustibles del futuro, entre ellos el de Bahía Blanca.
¿Cuál es el balance de la segunda edición de esta capacitación regional?
El balance es muy positivo. Se realizaron 4 sesiones virtuales de 3 horas cada una, entre el 20 de mayo y el 10 de junio de 2026, con participantes de 10 países de América Latina y el Caribe, incluyendo Argentina, Panamá, Brasil, Costa Rica, Argentina, México, Perú, Chile, Uruguay y Republica Dominicana. Se formaron 60 participantes provenientes de instituciones públicas, puertos, agencias de administración portuaria, empresas privadas y academia. La calidad del intercambio durante las sesiones, con preguntas, debates y experiencias compartidas, fue uno de los aspectos más destacados, lo que confirma que existe un interés creciente y genuino en la región por avanzar en la descarbonización del transporte marítimo.
¿Qué tipo de actores participaron en el curso y qué nivel de interés encontraron respecto al hidrógeno verde y los combustibles sintéticos para el transporte marítimo?
La capacitación tuvo un enfoque multiactor, que constituye una de sus características más valiosas. Participaron autoridades portuarias como el Puerto de Bahía Blanca, Puerto Dock Sud, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Pecém (Brasil) y el Canal de Panamá; organismos públicos de los sectores de energía y transporte de Argentina, Colombia, Costa Rica, Panamá y Uruguay; empresas privadas como Petrobras, Ecopetrol y Vopak; asociaciones de hidrógeno de México, Perú y Chile; y centros académicos, entre ellos la Universidad Nacional del Sur.
El nivel de interés fue realmente destacable. Más allá de los números, lo que más llamó la atención fue la participación activa durante las sesiones: se generaron numerosas preguntas técnicas, hubo un rico intercambio de experiencias entre países y quedó en evidencia el conocimiento previo que muchos participantes ya tenían sobre el potencial de los combustibles sintéticos. Sus aportes enriquecieron significativamente las discusiones y permitieron abordar los temas desde una perspectiva muy práctica.
Todo esto refleja que el sector está avanzando hacia una nueva etapa. Ya no se trata únicamente de comprender qué son el hidrógeno verde y los combustibles sintéticos, sino de profundizar en aspectos técnicos y en sus posibles aplicaciones concretas. En ese sentido, existe una demanda creciente por espacios de formación e intercambio que acompañen este proceso con contenidos cada vez más específicos y aplicados.
El hidrógeno verde suele identificarse como una de las grandes oportunidades de la transición energética. ¿Qué papel puede desempeñar específicamente en la descarbonización del transporte marítimo?
El transporte marítimo internacional es responsable de entre el 2 y el 3% de las emisiones globales de CO₂, y la Organización Marítima Internacional (IMO) se ha fijado el objetivo de alcanzar emisiones netas cercanas a cero para 2050. Para lograrlo, las mejoras en eficiencia energética y la reducción de velocidad de navegación pueden contribuir, pero no alcanzan por sí solas.
Aquí es donde los e-combustibles, producidos a partir de hidrógeno verde, juegan un papel central. El e-metanol y el e-amoníaco son hoy los combustibles alternativos más avanzados para la propulsión marítima. El e-metanol, en particular, ya cuenta con buques comerciales en operación y es el que mayor desarrollo ha alcanzado. El e-amoníaco está en etapa de pruebas piloto con perspectivas prometedoras. Estos combustibles permiten descarbonizar rutas de larga distancia donde la electrificación directa no es viable, lo que los hace prácticamente insustituibles para la transición del sector.
¿Cuáles son los principales desafíos que todavía deben superarse para el despegue de estas tecnologías?
Los desafíos son varios y están interrelacionados. En primer lugar, los costos de producción de los e-combustibles siguen siendo significativamente más altos que los de los combustibles fósiles, aunque la brecha se está achicando a medida que escala la capacidad instalada de energías renovables. En segundo lugar, las cadenas de valor son complejas: involucran producción de hidrógeno, síntesis del combustible, logística, almacenamiento y distribución, y cada eslabón requiere inversión e infraestructura específica.
En el plano regulatorio, el marco de la IMO continúa en plena evolución. El denominado IMO Net-Zero Framework, que contempla un estándar global para combustibles marítimos y un mecanismo internacional de fijación de precios para las emisiones del transporte marítimo, aún no ha sido adoptado formalmente. Tras la postergación de la decisión prevista para 2025, se espera que las negociaciones culminen con una definición durante las reuniones programadas para fines de 2026.
La eventual adopción del IMO Net-Zero Framework constituiría una señal regulatoria clave para el sector marítimo, ya que aportaría mayor previsibilidad respecto de los incentivos económicos y las exigencias futuras para la reducción de emisiones. Esto podría acelerar las decisiones de inversión de los armadores y fortalecer la demanda de combustibles de bajas o cero emisiones.
Al mismo tiempo, la transición dependerá del desarrollo de infraestructura portuaria adecuada para el abastecimiento (bunkering) de estos nuevos combustibles, así como del avance de los denominados Green Shipping Corridors: rutas marítimas específicas en las que armadores, puertos, productores de combustible y autoridades coordinan acciones para facilitar el despliegue temprano de soluciones de transporte marítimo descarbonizadas. Ambos aspectos deberán desarrollarse en paralelo para que la adopción de estos combustibles pueda materializarse a escala comercial.

Uno de los ejes centrales del curso fue el rol de los puertos en la transición energética. ¿Por qué son actores tan importantes en este proceso?
Los puertos son nodos críticos de la cadena de valor de los combustibles alternativos. Sin infraestructura portuaria habilitada para el almacenamiento, la distribución y el suministro de e-combustibles, la transición simplemente no puede ocurrir, aunque exista demanda de los armadores y oferta de productores.
Pero además, los puertos tienen un rol que va más allá de la logística: pueden convertirse en centros de producción y exportación de hidrógeno verde y sus derivados, especialmente aquellos ubicados en regiones con abundantes recursos renovables. En ese sentido, la decisión de los puertos de iniciar sus propios procesos de descarbonización, reduciendo emisiones en tierra, incorporando energías limpias en sus operaciones, es también una señal al mercado. La capacitación abordó tanto el rol operativo de los puertos como los requisitos concretos de infraestructura y los casos de Green Shipping Corridors donde los puertos ya están cumpliendo ese rol articulador.
Martín Virdis, coordinador de Desarrollo e Innovación del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, fue uno de los capacitadores. ¿Qué experiencias aportó desde la realidad portuaria argentina?
Martín Virdis es parte del sistema Train-of-Trainers del International PtX Hub, lo que significa que fue formado específicamente para adaptar los contenidos técnicos globales a los contextos locales y regionales. Su participación como capacitador fue muy valiosa precisamente por eso: pudo conectar conceptos como los Green Shipping Corridors, los factores de emisión de combustibles o el marco regulatorio de la IMO con la realidad concreta de un puerto como Bahía Blanca, que exporta amoníaco, maneja graneles líquidos y cuenta con experiencia en logística de productos inflamables.
Esa capacidad de traducir lo global a lo local es uno de los pilares del modelo pedagógico de estas capacitaciones, y la presencia de un capacitador argentino con experiencia portuaria directa enriqueció notablemente el intercambio con los participantes de la región.
Bahía Blanca aparece con frecuencia en las conversaciones sobre hidrógeno verde y nuevas cadenas energéticas. ¿Qué características lo convierten en un puerto estratégico para estos desarrollos?
Bahía Blanca reúne una combinación de atributos muy favorables para estos desarrollos. En primer lugar, es el único puerto del país con capacidad instalada para la exportación de amoníaco y cuenta con infraestructura operada por Profertil para su producción, almacenamiento y despacho. Este aspecto resulta particularmente relevante considerando que el e-amoníaco se perfila como uno de los principales derivados del hidrógeno verde con potencial para abastecer tanto la demanda industrial como el mercado marítimo internacional.
Además, el puerto dispone de áreas de expansión aptas para el desarrollo de infraestructura PtX a escala de hub y cuenta con infraestructura existente para la recepción e importación de componentes de gran porte, como aerogeneradores, lo que representa una ventaja para el despliegue de la cadena de suministro asociada a las energías renovables en la región.
A ello se suma un perfil industrial consolidado, una amplia experiencia en el manejo de graneles líquidos y sólidos y una ubicación estratégica próxima a zonas con elevado potencial eólico, un recurso clave para la producción competitiva de hidrógeno verde y sus derivados.
De acuerdo con el estudio sobre infraestructura portuaria para el desarrollo de proyecto de H2V y PtX en Argentina, publicado recientemente por el PtX Hub, disponible en www.ptx-hub.org, Bahía Blanca se posiciona como uno de los candidatos más sólidos para convertirse en un centro de producción y exportación de hidrógeno verde y sus derivados. En particular, destaca por sus condiciones para el desarrollo de cadenas de valor vinculadas al amoníaco y al metanol, y podría desempeñar un papel protagónico como hub logístico y de abastecimiento regional en el mediano plazo.
Desde la mirada del PtX Hub Argentina, ¿qué oportunidades concretas podría generar para Bahía Blanca la consolidación de proyectos vinculados al hidrógeno verde y las energías renovables?
Las oportunidades son concretas y de distinta escala temporal. En el corto y mediano plazo, Bahía Blanca podría posicionarse como proveedor regional de e-amoníaco verde, aprovechando la infraestructura existente de Profertil y el know-how acumulado en logística de ese producto. Esto no requeriría partir de cero, sino adaptar y ampliar capacidades ya instaladas.
A mediano y largo plazo, si se consolidan las inversiones en generación renovable en la región y se avanza en el marco regulatorio, el puerto tiene condiciones para desarrollarse como un hub exportador de hidrógeno verde y derivados hacia mercados internacionales.
Por último, ¿cuáles son los próximos pasos que debería dar Argentina para aprovechar plenamente la oportunidad del hidrógeno verde en el sector marítimo?
Argentina cuenta con condiciones que podrían posicionarla favorablemente en el desarrollo futuro de cadenas de valor vinculadas al hidrógeno verde y sus derivados. Sin embargo, materializar ese potencial dependerá de la evolución de distintos factores que deberán acompañar este proceso.
Entre ellos, suele señalarse la importancia de contar con marcos regulatorios y señales de política pública que aporten previsibilidad a las decisiones de inversión, así como con mecanismos que permitan avanzar en aspectos vinculados a la certificación y la trazabilidad de los productos.
Asimismo, la planificación de infraestructura adquiere un rol central. En el caso de la infraestructura portuaria, una visión de largo plazo que permita identificar necesidades, prioridades y posibles etapas de desarrollo podría facilitar una implementación más ordenada y eficiente. En esta línea, el estudio sobre infraestructura portuaria para PtX elaborado por el PtX Hub ofrece algunos elementos para contribuir a esa discusión.
Otro aspecto relevante es el desarrollo de capacidades. La disponibilidad de recursos naturales constituye una condición necesaria, pero también resulta importante fortalecer el conocimiento técnico e institucional a lo largo de toda la cadena de valor, incluyendo la producción, la logística, la operación de infraestructura y los marcos regulatorios. Espacios de intercambio y formación, como esta capacitación regional, buscan precisamente contribuir a la generación y difusión de ese conocimiento.
Finalmente, el contexto internacional también será determinante. La evolución de la demanda en potenciales mercados importadores, así como el desarrollo de iniciativas de cooperación y proyectos piloto, entre ellos los denominados Green Shipping Corridors, podrían influir en la forma y el ritmo en que se configuren estas nuevas cadenas de valor a nivel global.

