El hidrógeno:
- No detona al aire libre
- No se descompone
- No entra en autocombustión o combustión espontánea
- No oxida
- No es tóxico, a menos que contenga impurezas (CO, As H3 , etc.).
- No es corrosivo
- No es radiactivo
- No emana mal olor
- No es vehículo de transmisión de enfermedades
- No compromete o pone en peligro el agua
Los aspectos más destacados del Hidrógeno en lo que hace a la seguridad siempre han sido su inflamabilidad y su “flotabilidad”. Es altamente inflamable, lo que significa que reacciona fácilmente con el oxígeno y cuando quema produce agua. Es precisamente esta característica lo que lo hace muy adecuado como combustible limpio.
El Hidrógeno no tiene mucha más peligrosidad que el petróleo, el gas natural o la nafta. Con la debida atención a sus propiedades físicas y químicas y a las reglas del manejo seguro, el Hidrógeno no es particularmente peligroso. En ambientes cerrados deben preverse buena ventilación y precauciones adicionales de seguridad. La industria química ha usado Hidrógeno durante cien años y las experiencias relativas a su seguridad son positivas.
* Con información de la Asociación Argentina del Hidrógeno
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